Recorridos de la arqueología del NOA en tiempo, espacio y perspectivas: seis investigaciones, seis miradas

María Cecilia Páez; Marco Giovannetti

Universidad Nacional de La Plata y Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina, División Arqueología, Museo de La Plata, Facultad de Ciencias Naturales y Museo, Universidad Nacional de La Plata, Argentina , Universidad Nacional de La Plata y Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina, Universidad Nacional de La Plata, Argentina



Resumen

Las últimas décadas de la arqueología del Noroeste argentino han estado atravesadas por sucesivas construcciones y deconstrucciones que han tenido lugar tanto en el plano de la ciencia, como de la sociedad y la política –entendida esta última como el terreno de disputa de los campos ideológicos–. En estos términos, la práctica cotidiana de nuestra disciplina refleja muy bien la dialéctica entre estos universos de significación, de la misma manera que contribuye con cada paso, a performarun modelo de pensamiento y acción del que pretenderíamos formar parte. Tal vez, la vulnerabilidad que muestra el espacio científico contemporáneo nos hace más conscientes de cuan dependiente puede ser éste de las realidades que se definen en el terreno político y social, nacional e internacional

Received: 2019 June 1; Accepted: 2019 June 1

128. 2019 ; 4(1)
doi: https://doi.org/10.24215/25456377e069

Keywords: Palabras clave Arqueologia , Noroeste Argentino.

Recorridos de la arqueología del NOA en tiempo, espacio y perspectivas: seis investigaciones, seis miradas

En este marco, cabe preguntarnos por los significados profundos de una disciplina que se nutre del campo de las ideas, con la expectativa de contribuir a la construcción de una parte trascendental de toda sociedad: su pasado. Este planteo no es menor en un contexto donde las ciencias sociales y humanas tienen que revalidar constantemente su utilidad en un esquema desarrollista y mercantilista. Sobre la base de esta legitimación se definen no pocas cosas: su posicionamiento en el campo científico y lo que es fundamental, las circunstancias materiales que garantizarán esta condición primera. Formación de profesionales y financiamiento son dos circunstancias fundamentales que descansan en las posibilidades que debería proveer el Estado moderno.

Esta noción de pasado no es autónoma en relación con las posibilidades del presente, fundamentalmente porque hoy nadie discute acerca de los vínculos entre uno y otro. Memoria, identidad y territorialidad resuenan en los discursos desde donde se legitiman los derechos de los pueblos y desde los cuales es posible la construcción de proyectos inclusivos, sensibilizados con los intereses de la comunidad en su conjunto. En otros términos, los modelos de pasado que se construyen desde posicionamientos científicos no ingenuos, repercuten en las condiciones sociales y políticas del presente, y también del futuro. Basta recordar cómo la pretendida neutralidad que se ha arrogado la ciencia durante siglos fue hábilmente utilizada en el diseño de las cartografías del poder mundial que poco favorecieron a los pueblos americanos.

De esta forma, los discursos acerca del pasado tienen un gran poder que trasciende el plano de la disciplina académica. Demostrar que los pueblos tienen una profunda raíz histórica nos permite empezar a entender los procesos desde otro lugar. De alguna manera, se ha naturalizado la idea de que gran parte de nuestra identidad se funda sobre la base de la población europea bajada de los barcos, lo cual no es discutible, pero es sólo una parte de la historia. Las configuraciones sociales que resultaron de aquellos procesos de desestructuración han operado incorporando lo propio y lo ajeno, de manera que nuestra experiencia presente comprende ambos. De esta forma, ese pasado que estudiamos no nos es del todo extraño y ajeno

La prerrogativa sobre la construcción de la historia, sin incluir otros discursos, ha exacerbado la desconfianza de quienes, en defensa de su identidad, miran con recelo lo que la academia puede contar acerca del pasado. Es así como pueden aparecer como contrapuestos los relatos en tercera persona, pretendidamente neutros, con aquellos que reclaman el derecho a relatar la historia en primera persona. El pasado se transforma, entonces, en un territorio en disputa, en el que la exclusión parecería representar una de las estrategias más efectivas

Estas revisiones acerca de la legitimidad del discurso científico para atribuirse la potestad sobre la historia han sido puestas en la agenda de quienes investigamos el Noroeste argentino. El reclamo de los pueblos originarios ha obligado a repensar posiciones al interior de la disciplina, así como el vínculo de la disciplina con el otro. Acostumbrados a que aquel, por su condición de “extinto”, no tenía el poder de interpelarnos directamente, hoy interactuar y trabajar con un otro presente, con calidad de sujeto y no ya de objeto, es cuanto menos, desafiante

No obstante, y esperando no pecar de un optimismo ingenuo, el camino hacia posiciones inclusivas parece despejarse de a poco. Quienes (con justicia) reclaman sus derechos sobre el pasado y quienes (con compromiso) pretenden/mos participar de su construcción, debemos impulsar puntos de diálogo y acuerdo. Uno de los trabajos que se exponen en este volumen pone en diálogo ambas posiciones. Bárbara Manasse hace un repaso por la arqueología del valle de Tafí, articulando el conocimiento generado desde la disciplina científica con el terreno de la acción política. Se introducen en la discusión actores centrales como las comunidades indígenas y los propios pobladores del Valle en una línea argumental que pone el eje en la ocupación ancestral de estos territorios y la vinculación entre el pasado y el presente de los pueblos que lo habitan

Diluyendolas fronteras disciplinares que ubican a la arqueología en un tiempo pasado, el trabajo posiciona a la ciencia como una herramienta del presente que permite revisar la historia. Una observación detallada de más de 20 años de investigaciones en el Valle permite reconstruir esa parte de la historia que va desde las primeras evidencias de ocupación hasta los momentos posteriores a la presencia española, y aún más, la participación de los habitantes en eventos de la historia reciente

El andamiaje político de la propuesta se hace ostensible al poner este relato en diálogo con la configuración del territorio y las disputas que se sucedieron en relación a él. La vigencia de estos procesos, iniciados tras la configuración del Estado argentino, adquiere un nuevo componente cuando a los sectores de poder concentrado, se suma el apoyo de la justicia. Hacia el final del artículo, la autora relata de qué manera los comuneros y habitantes de Tafí llevan adelante el reclamo por sus tierras en un contexto de desigualdad y creciente pérdida de los derechos obtenidos

Estos posicionamientos acerca del lugar de la disciplina en un contexto de fuertes demandas por parte de la sociedad también han interpelado a las instituciones tradicionales, que necesariamente han debido repensarse en un contexto de profundo cambio. Tal vez una de las políticas más visibles fue la llevada adelante en relación con los restos humanos al sacarlos de exposición, primero, y atender los reclamos de restitución por parte de las comunidades de origen. En muchos museos del Noroeste argentino sigue siendo un tema controversial que fundamentalmente ha disparado la reflexión en torno al pasado. Otra, igualmente importante, tiene que ver con la ponderación de los museos como articuladores de las diferentes visiones sobre el pasado y su rol activo en relación a las configuraciones identitarias. En este sentido, la ruptura con el estatismo ha llevado a reflexionar acerca de la forma en que se lo visibiliza en las vitrinas. Esto se ha visto influido, también, por las revisiones en materia identitaria, articulando pasado y presente a partir de las dimensiones de la memoria. Esto podría entenderse como una humanización de la historia, no porque la historia no fuera humana, sino porque durante mucho tiempo quedó relegada a meros eventos y objetos

En sintonía con estas propuestas, el trabajo de Tarragó y Calvo nos introduce en la forma en que los museos de antropología se presentan frente al público y gestionan sus muestras en función del momento histórico y de la perspectiva teórica y política. Si bien el foco principal del debate y la reflexión es el Museo Etnográfico de Buenos Aires –que contiene una gran cantidad de piezas procedentes del Noroeste argentino–, y en menor medida el Arqueológico de Cachi, se ofrece una evaluación de los museos de antropología en general. En el trabajo se parte de la base de una crítica al rol de los museos “tradicionales”, en los cuales los visitantes eran considerados actores secundarios y pasivos contempladores del acervo patrimonial de las colecciones

Las autoras reivindican la importancia histórica de determinados contextos sociales y políticos que privilegiaron el diseño de muestras en las que el museo estimula el diálogo con sus visitantes. Desde sus propias experiencias de gestión, describen la forma en que, a pesar de las limitaciones presupuestarias, el Museo Etnográfico de Buenos Aires cambió durante las últimas décadas su rol de protector y custodio del patrimonio, por otro en el que los visitantes se convierten en objeto y actores centrales de la experiencia museográfica. Destacan, por un lado, la necesidad de jerarquizar y privilegiar las áreas educativas y pedagógicas de los museos como espacios esenciales y, por otro, la importancia de romper con la dicotomía entre el pasado y el presente. De esta manera, ponen un énfasis especial en el rol de estas instituciones como ámbitos de articulación significativa entre el presente etnográfico y el pasado histórico y arqueológico, en tanto espacio de convivencia entre perspectivas diversas

Las últimas décadas de la arqueología del NOA han reflejado con entusiasmo la ruptura de las clásicas dicotomías, hasta entonces incuestionadas. No sólo el binomio pasado/presente al que venimos haciendo referencia, sino aún más, otras que se vinculan con la proyección de la propia episteme occidental en la aprehensión de un otro. Traspasando estos límites, han surgido interpretaciones que promueven la idea de que los objetos contienen agencia y la misma naturaleza se expone personificada, como reflejo de una ontología que confronta con las lógicas que se desprenden de la racionalidad moderna. Los objetos depositados en las vitrinas de los museos o los menhires que se reproducen en el paisaje de Tafí han sabido contener y transmitir, para los pueblos prehispánicos, un poder que sobrepasa el mundo de nuestra realidad física y material. Los rituales a la Pachamama que atraviesan cada valle y cada cerro, por ejemplo, son testigosaún hoy de cómo el mundo de los símbolos y el lenguaje dejan de ser una condición exclusivamente humana

Desde momentos muy tempranos hasta la ocupación española de América, tal vez uno de aspectos más convocantes para dar cuenta de una naturaleza agenciada tiene que ver con las piedras. Lejos de representar sólo una entidad física, es posible asumir que les cabe intencionalidad o una suerte de espíritu, en muchos casos con un poder que aventaja el de los humanos. Identificar estos nuevos agentes y su potestad ha sido central para comprender distintos aspectos de las sociedades andinas pasadas, por ejemplo, la organización de los espacios. Otro de los trabajos que forma parte del dossier ilustra de manera muy clara y argumentada, estas nuevas perspectivas. La larga trayectoria de investigaciones en la Puna argentina le permite a Albeck transportarnos al emblemático sitio de Casabindo. La autora pone en escena la relación entre las wakas locales y los esquemas cosmológicos incaicos, abordando de este modo, un aspecto que ha sido central en las investigaciones de las últimas décadas y que ha pasado por los más diversos encuadres teóricos. El interés por la relación entre las poblaciones locales y la política estatal ha permitido ubicar al primero, no como un actor pasivo, sino como un protagonista central en los procesos sociales y políticos que acaecieron sobre la etapa prehispánica final. Retomando la idea de cómo la organización de los espacios parece desprenderse de una relación no instrumentalista con el mundo físico, el trabajo presenta evidencia sobre las conexiones entre un espacio ceremonial y bloques rocosos orientados en torno a los puntos cardinales. Por ejemplo, desde la zona del montículo de la Loma Alta es posible trazar líneas imaginarias en dirección a los cuatro puntos, lo que representaría un resabio de la antigua organización de cequesinkaica

La presentación describe, además, otros cinco poblados prehispánicos, su articulación en el tiempo y el espacio y la abundante evidencia de agricultura, regadío y cría de camélidos a través de lo cual reconstruir el paisaje puneño. En sintonía con los planteos de Manasse, aquí también se apela a rescatar el vínculo entre los pueblos prehispánicos y las poblaciones contemporáneas de este sector de la puna. A partir de la síntesis de numerosos trabajos sobre los antiguos apellidos nativos y por evidencia genética, se busca rastrear la herencia actual de aquellos antiguos ancestros. Muchos descendientes siguen poblando el Casabindo de hoy pero otros se han dispersado, sorprendentemente, por todo el territorio argentino en diferentes proporciones. Esto demuestra una vez más la antigua raíz nativa de la población y el fenómeno fundamental de las migraciones internas. En este sentido, la profundidad de la ocupación prehispánica ha sido de interés para los esquemas de producción de conocimiento pero también para los movimientos indígenas

La posibilidad de disponer de contextos que posibiliten un análisis diacrónico prolongado con el cual trabajar la persistencia en el vínculo de las poblaciones con el territorio, no siempre resulta fácil de hallar. Tal vez como parte de un vicio moderno, se tiende a hacer hincapié sobre los puntos de ruptura más que sobre los aspectos de continuidad. Atender a lo segundo nos permite dialogar con la noción de territorialidad. En esta dirección se orienta el trabajo de Ratto, Aranda y Luna. Los análisis paleopatológicos realizados sobre tres individuos recuperados en contextos de rescate arqueológico en la región de Tinogasta (Catamarca), dan cuenta de un vínculo sostenido en el tiempo, entre los sujetos y el lugar que habitan. Los estudios se enfocan en tres individuos: uno que probablemente vivió en el momento de transición de los cazadores recolectores hacia el cultivo de alimentos (LP III, 924-812 a.C.), otro en el período Formativo (LP I, 842-881 d.C.) y el último en los momentos finales de los Desarrollos Regionales casi en contacto con los Inkas (LP II, 1.226-1.296 d.C.). Los resultados obtenidos indican características nutricionales similares que pueden explicarse a partir de las particularidades del ambiente en el que se encontraron los restos

Otro de los aspectos enfocados en el trabajo se relaciona con el vínculo con la muerte. Llama la atención la tumba preparada con grandes rocas clavadas en el suelo que rodean al individuo más antiguo. Otra piedra de forma particular sirve de apoyo para su cabeza. Este sería el único ajuar. El segundo contiene un puco gris y una figurina femenina. El último, en cambio, está enterrado con un abundante ajuar que incluía varias herramientas asociadas con la práctica textil, vasijas de tipo Belén, un cuchillo lítico y una manopla de bronce. Finalmente, el tercer elemento que es importante destacar en relación a la propuesta de Rattoet al.tiene que ver con la importancia de un horizonte interdisciplinario para abordar los principales desafíos interpretativos y metodológicos de la disciplina

En relación a lo anterior, un concepto muy explorado para el Período de Desarrollos Regionales con el que se relaciona el último de los contextos referido por los autores, tiene que ver con la idea de desigualdad. En las últimas décadas se ha podido repensar esta condición social desde el punto de vista conceptual pero también en vínculo con la evidencia material que le da sustento. Así, la idea de conflicto aparece como un resorte necesario para comprender la desigualdad en las sociedades del Período de Desarrollos Regionales. La idea de un universo agenciado aparece como un capital consubstancial de la heterogeneidad, sea entre entidades humanas y no humanas, entre esquemas de interés o de acción, o entre formas de organización social o política. El abordaje de estos aspectos proporciona estructura y contenido social a lo que otrora se comprendía simplemente en términos de guerra o enfrentamiento. El trabajo de Williams nos propone una mirada acerca del conflicto durante estos momentos en el sector medio del Valle Calchaquí, poniendo el acento en los emergentes de este proceso

Los más de veinte años de investigaciones en el área le permiten a la autora disponer de un sólido corpus de datos con los cuales caracterizar las sociedades del segundo milenio prehispánico y los primeros momentos posteriores. Dos ejes centrales atraviesan sus planteos. Por un lado, la caracterización de fenómenos sociales como el conflicto inter e intragrupal, la integración económica entre el fondo de valle y las quebradas altas y medias, y la intensificación de los procesos productivos. Sobre esta base se trabajan las hipótesis acerca dela beligerancia, proporcionando no sólo un marco causal sino también una explicación de la forma en que acontecieron las relaciones sociales. Por otro lado, se puntualiza sobre la vinculación entre las dinámicas locales y la presencia inkaica, que la autora desmenuza a través de diferentes vías de análisis como la arquitectura, la disposición espacial, el registro rupestre y los estudios cerámicos

A partir de 25 sitios habitacionales, entre los cuales se cuentan 9 instalaciones correspondientes a una arquitectura de pucará, situados temporalmente entre el Período de Desarrollos Regionales y los primeros momentos de la Colonia, la autora y su equipo han podido reconstruir un segmento importante de la historia del Valle, así como integrarlo a procesos más amplios y complejos que acontecieron en la esfera regional

Finalmente, y para cerrar un acotado recorte acerca de la gran diversidad de problemáticas y posicionamientos que atraviesan la arqueología del NOA, nos pareció oportuno dedicar un espacio a las rupturas y su poder edificador en los esquemas de conocimiento acerca del pasado. En sintonía con el creciente desencanto de los dogmas de la modernidad y la seducción por el universo contestatario de lo post, la disciplina también ha generado importantes quiebres necesarios para repensar/nos como sujetos sociales. Estas rupturas han estado presentes reiteradamente en los recorridos que hemos venido haciendo en esta presentación. El pasado de Yutopián parece invitarnos de manera aún más evidente a estas transgresiones

Apelando a un antiguo mito chiriguano, que no es ni más ni menos que el reconocido relato americano ampliamente extendido de “la rebelión de las cosas” en el Popol Vuh maya, o las vasijas escénicas moche donde los objetos creados por los humanos se vuelven contra sus creadores, Scattolín utiliza la metáfora para introducir un clima de subversión. El título mismo del trabajo propone –reforzado luego en una oración final que subvierte el orden del binomio dicotómico occidental sujeto/objeto– a sublevarse a lo conocido y, podríamos decir, anquilosado de nuestras interpretaciones sobre la cartografía de las primeras aldeas de este período Formativo con el cual trabaja

Varios conceptos tradicionales son cuestionados en su propuesta, que refleja más de 20 años de investigaciones en el valle de Santa María. Una de ellas es la noción de que los sitios construidos en la altura de los cerros, de difícil acceso y alejados de los campos agrícolas, son sitios defensivos tardíos. La segunda disrupción se vincula con la premisa de que la cerámica de estilos Candelaria y Tafí pertenece a la región oriental, con escasa ocurrencia en los valles Occidentales. El tercero tiene que ver con el modelo de crecimiento por fisión y replicación para las aldeas formativas. Todo esto encuentra su excepción en Yutopián. A través de abundante evidencia, la autora pone en cuestión y discute con los principios que se consolidaron en torno a la arqueología del primer milenio

El conjunto de los trabajos aquí presentados son una muestra cabal de la multiplicidad de problemas y enfoques que dominan la arqueología del Noroeste argentino. Aportan desde diferentes lugares a una manera de hacer arqueología comprometida con un pasado que tiende puentes con el presente y refleja un vínculo profundo con las demandas de las comunidades actuales. Cuando esto no es explícito, son los datos y las interpretaciones de los mismos trabajos las que se articulan en un esquema complejo de saberes yrelaciones sociales, útiles para una multiplicidad de agentes. El porvenir de la arqueología requiere tomar posición respecto de problemas actuales que se nutren del pasado y del sentido político de la arqueología, ya sea como formas de construir discursos sociales o como apoyo a los numerosos reclamos de las minorías. Este dossier pretende un pequeño aporte en esa dirección


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Versión en línea: ISSN - 2545-6377

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