Metamorfosis y etología de dos Híspidos (Col. Hisp.)

Carlos Bruch

Resumen


He tenido siempre cierta predilección por estudiar nuestros híspidos, y más
por conocer sus costumbres y estados evolutivos; de ahí que haya
publicado ya varios estudios sobre estos coleópteros, interesantes por la
diversidad de formas y costumbres de sus larvas.
Estas, según las agrupaciones a que pertenecen, suelen vivir libremente
en las plantas alimenticias y devoran de modos muy característicos la
superficie de las hojas y sus tejidos.
Otras, un gran número de especies diminutas, pasan todos los estados de
evolución entre la epidermis de las hojas y se alimentan solamente del
parénquima vegetal. Después de la eclosión del huevo, pegado sobre la
hoja, penetran directamente en los tejidos, minan galerías, que con el
avance de su crecimiento rápido, se transforman en vesículas, en cuyo
interior se produce también la ninfosis. Por estos hábitos, las larvas de
muchas especies son ápodas; otras llevan en lugar de patas solamente
prolongaciones lobulares, laterales, que les sirven para moverse dentro
del habitáculo. Semejantes apéndices, como setas, espinas o cuernos dorso-
laterales tienen también las ninfas, que substituyen a otros órganos
prehensibles, para poderse mantener en las vesículas durante la ninfosis.
De las larvas de vida libre, interesan especialmente las de la tribu
Amplipalpini (Amplipalpa negligens Ws.), porque representan un tipo de
transición entre los híspidos y los cásidos. Acostumbran, como estos últimos,
cubrirse el dorso con las mudas sucesivas, las que sostienen enganchadas
en las horquetas apicales. En estos casos las mudas son más numerosas
que en los híspidos mineros.

Palabras clave


Entomología; Coleópteros; Metamorfosis; Etología; Híspidos;

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Revista del Museo de La Plata

Versión en línea: ISSN - 2545-6377
Versión impresa: ISSN - 2545-6369