Iconografía aborigen III. La tribu del cacique Ólkelkkénk

Milcíades Alejo Vignati

Resumen


La media lengua ingenua y tropezadora de un testigo presencial narra la  impresión causada a los primeros civiles que vieron la llegada de la prisionera tribu de Ólkelkkenk: <Luego se vio bajar por las alturas y montañas a cuyo respaldo están las ruinas>; una multitud de indios que venían á caballo cantando ó rezando en alta voz, de un modo particular por la monotonía de la música y extrañeza del lenguaje. Eran 17 varones y 37 entre mujeres y niños, indios que componían la parcialidad del cacique Olqueque y que tenían levantados siete toldos a 15 leguas de Deseado. Algunos venían con las caras pintadas en fajas negras, que corrían sobre la scejas y formaban un óvalo bajando por los carrillos hasta terminar en el mentón. Llamaron desde luego mi atención la uniformidad del traje, la resignación que todos manifestaban, el semblante de bondad en los varones, cierta altanería en las mujeres, y sobre todo, el canto monótono y plañidero de la multitud que repetía:
Le queneque yaque de ya; le ya, le yu queleló

Palabras clave


Bioiconografía; Iconografía; Aborígenes; Teheulches; Olqueque; Hadd; Argentina; Patagonia; Ólkelkkénk, Cacique;

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Revista del Museo de La Plata

Versión en línea: ISSN - 2545-6377
Versión impresa: ISSN - 2545-6369